viernes, 25 de mayo de 2012

Que tuvo que morir mañana.

(Ilustración de Dino Valls : Vera Icon)

Cuando la lágrima toca el suelo,
exhausta,
la inundación es innevitable,
los perros ladran llagas famélicas
y los gatos ni siquiera divisan la noche.

Antes hubo un trayecto,
una sinuosa curva
por la que la lágrima danzó transparente,
bebiéndose las calles con los ojos
y las ciudades
y el zigzagueo de los trenes,
hasta ser tan previsiblemente grande
que terminó desmoronando
la imperturbabilidad ocular de su dueña;
hasta ser tan imaginablemente grande
que el idílico interior
tallado de experiencias
se tornó grotesco,
flácido
vacío,
y fue entonces cuando los perros se volvieron del revés
y los gatos se arrancaron los ojos en silencio
sorprendidos por la súbita finitud de la vida.


(Tan potencialmente grande

miércoles, 23 de mayo de 2012

Night moves.

(Fotografía de Anders Petersen : Night moves)

Mueren las horas
y las caladas
y el gas de los mecheros.
Con ellos se pudre el tiempo.

Se coagula la ceniza
cansada de retornar,
de ser símil de decadencia,
y de morder labios desconocidos
convirtiéndose en víctima
de suicidios involuntarios
a la vez que aniquila pulmones
acortando el tiempo
entre dos vértices;
vomitando el destierro
de la demencia hecha paraíso
en el lagrimeo del alba.

Se indigesta al evocar
esas caras de hospital
al borde de la llanura,
sobrevolando el lecho,
retozando,
celebrando el comienzo
de un punto de encuentro
y siendo apuntaladas
sólo por el frenesí de los relojes,
sólo por el avance
del cigarro sobre el cuello
debilitándose en la violencia del agujero.

lunes, 21 de mayo de 2012

Inusitar el verbo.

(Portada del disco Gliese 581g de Genius of time)

Saciada de vida,
ansiosa de cielos negros,
de gaviotas amarillas,
de ciclar entre los verbos.

De inusitar las apariencias,
de mi piel comiendo hormonas,
de salivar en las arterias,
de incendiar el universo.

Cava un hoyo para mi femineidad
e inyéctame tu testosterona.
Así copularán las gaviotas
puestas de bilis en los semáforos,
el inter-ciclo compondrá el verbo
y la piel se desmembrará
con la saliva depositándose
sobre las fibrillas rojas y azules
mientras las nubes
son sucedáneos de los agujeros negros.

Apaga la cerilla,
adminístrate lo tuyo
y ven aquí.
¿Fumigamos el infinito juntos?

domingo, 20 de mayo de 2012

Lo estable se oculta en calzoncillos.

(Fotografía de Allison Scarpulla)

Lo inestable crece y se ramifica sin necesitad de fertilizantes.
Mientras, lo estable se oculta en calzoncillos: los eczemas fecundan su piel de porcelana y no quiere ni soñar con la posibilidad de que alguien le sorprenda por detrás y le secuestre sin oportunidad para el rescate. En su espalda late el siguiente mensaje: "Introdúcete en la fosa de las Marianas si quieres poseerme, y fóllame sin caricias ni roces linguales, con la respiración bajo cero. Sólo así te convertiré en mi amante".

...

Cada ciclo nace y muere en la misma guillotina. Es la gélida fiebre la que maneja las sinuosidades que deforman los instantes entre dos puertos: el de la constancia y el de la volubilidad. Ella es la culpable del oleaje, de las pleamares y de los monstruos marinos. Es quien borra las coordenadas y te induce al naufragio oceánico. A ahogarte antes de que se te vacíe el aire. A la paranoia del pulmón encharcado, de la costilla sobrante, del oxígeno adulterado. Al limbo entre dos exhalaciones. A desangrarte en la ambigüedad sin hallar el hilo que cure la sangre. Que sane la herida. Que mate al extraño visitante.
Que nos desate.

viernes, 18 de mayo de 2012

Delirios circenses.

(Collage de autoría desconocida vía Scrappyboy's Salon)

Perífrasis al unísono.
Un león desbocado
es engullido por el reflejo
que forma la realidad
en el malvavisco de sus fauces.

Flash amarillo en sus dilatadas pupilas.
Alucinaciones cambiantes,
disonantes
a falta de algún que otro cromosoma
o simple error de cálculo
cuando se cae al absoluto vacío sin red...

Enanismo a causa del cretinismo.
Los payasos de circo
con un frasco de popper por cerebro
reanudan la deconstrucción de su fauna,
tan acomplejada por los excesos etílicos
que yace apilada
a la espera de la llegada de su abeja reina.

El mar devora a todos los domadores
y late saturado de piernas,
vísceras
y brazos,
rezando por su reencarnación.

Psicopatía contagiosa.
Los freaks
aprenden a odiar al hombre medio,
quien fusilado por su obsesión por la belleza
les arroja cacahuetes,
hasta que una cáscara de plátano
-disparada con delicadeza-
termina por explosionarle la coronilla.

Chisteras sangrantes,
huérfanas de ilusionistas mediocres,
sólo dan cobijo a obesos conejos blancos
con dudoso gusto estético
y lentos reflejos
que sonríen enigmáticamente
ante antiguas barajas.


Tercer experimento entre chatnoir y una servidora en el cual damos rienda suelta
a la escritura autómatica de forma casi hipnótica. Y claro, engancha.